Iñaki Matilla

Siempre me ha fascinado la condición poética de los sitios abandonados.Desde pequeño me gustaba
entrar en las casas, fábricas y todo lo que me encontraba.
Los lugares abandonados personifican,de un modo crudo y bello al mismo tiempo, el poder e imperio
del polvo. A la vez son escenarios de recolonización de la naturaleza.
En estos espacios suele haber cantidad de detalles, donde la memoria está muy presente. Lugares
donde el tiempo intentó devastar el recuerdo,pero quedan huellas de lo que se ha vivido